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martes, 11 de junio de 2013

Bioy Casares explica el misterio en “La trama Celeste”



Javier Rizzo

Independientemente de todos los recursos literarios utilizados en el cuento “La trama celeste”, de Bioy Casares, algo interesante es cuando el narrador, al final de la historia, relata su propia teoría sobre los mundos alternos, después de haber escuchado el testimonio del capitán Morris.
Bioy es grande porque en voz de este narrador y con fineza, nos aclara el cuento, de manera que lo comprendamos. He oído mucho sobre la idea de que los cuentos no deben explicarse, pero Bioy era arriesgado y supo resolver ese problema, por eso fue que siempre acertó en su narrativa.

En el epílogo del cuento el narrador dice:

“Empecé a investigar; investigué con Morris; investigué con otros, cuando Morris se fue…” “La explicación es evidente: en varios mundos casi iguales, varios capitanes Morris salieron un día a probar aeroplanos...”

sábado, 1 de junio de 2013

Cuando la mente del pintor no trabaja como la del escritor

Javier Rizzo

Nuestra impresión en la sala de cine fue contundente al ver cómo trabajaba la mente de aquél pintor. En sus trazos me di cuenta de que un pintor no funciona como un escritor. 

El escritor sigue patrones lineales; en su cabeza obedece al principio de una historia, después continúa con el clímax y luego el desenlace.
La mente de un pintor trabaja distinto, al menos la cabeza de este pintor de quien todos en silencio seguíamos sus trazos. Lo que parecía incongruencia en un principio, comenzó a revelarse en arte.


“Esto es increíble”, dijo alguien desde la butaca de atrás cuando vio a Picasso trazar el rostro de una mujer recostada, después trazar a un hombre  sentado en una silla, mientras retrata a la mujer, de inmediato y, por alguna causa inexplicable, Picasso regresó la atención a los brazos de la mujer, después a pequeños detalles en la barba y los anteojos del hombre, y así sucesivamente, hasta que todo ese caos fue tomando orden.